El Amor Conyugal (1.6)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Y seguimos hablando de Amor, pero no de cualquier Amor, sino de ese Amor desprendido, incondicional y desinteresado.

Basta leer los evangelios del Nuevo Testamento, para que sepamos a quién debemos imitar para expresar cabalmente esta clase de Amor. Nadie más ni nadie menos que a Nuestro señor Jesucristo.

Los Evangelios están rebosantes de ejemplos donde Nuestro Señor demostró su Amor por su familia, por el prójimo y por sus amigos.

Este es el tipo de Amor que el Hombre y la Mujer comprometidos deberían aprender a profesar.

Y se estarán preguntando como se logra esto, pues les compartimos lo que hemos aprendido y vivido en carne propia a través de los años y de algunas enseñanzas de expertos en la materia.

El proceso es el siguiente:

“Conoce a Jesucristo”, investiga quien fue, que hizo, cómo  y cuánto amó. Su obra, sus milagros, sus sacrificios, su obediencia, sus carismas, su fuerza, su Fe, su esperanza.

–Aquellos que logran conocer de manera autentica, aún una mínima parte de Jesucristo, se rinden ante su grandeza y “aprenden a amarlo”.

–Como consecuencia de este Amor, “queremos seguirlo” porque ya nos dimos cuenta que Jesucristo está Vivo, que está en medio de nosotros, cumpliendo lo que dice en: San Mateo 18, 20: “Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Esta es palabra de Dios.

–Seguir a Jesucristo no es fácil, pero ¡es grandioso! Ahora llega el momento de “imitarlo”, precisamente en su manera de amar: desprendido, incondicional y desinteresado.

–Por último, la consecuencia inevitable de esta serie de eventos afortunados es que “anhelamos servirle”, queremos ser parte de su plan de salvación. ¡Queremos servir al Rey de Reyes y Señor de Señores!

Y aquí estimados Hombre y Mujer comprometidos es donde el servicio adquiere su exponente mayor.

Volcar literalmente ese don de servicio en tu cónyuge y en tu Matrimonio. Y sí precisamente esto hará que al mismo tiempo estés velando por la salvación de tu Familia.

Acabamos de descubrir juntos otra característica del Amor Conyugal: es Servicial.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, hemos pasado mucho tiempo sin confiar en Ti, pero hoy queremos decirte que eres nuestro único Dios y ponemos en Ti nuestra esperanza.

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