Espiritualidad (10.6)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Es una ley ineludible de la Vida que conforme pasen los años, nos haremos más viejos. Muchas horas se han gastado en investigaciones para inventar pociones mágicas para rejuvenecer, se habla mucho de un concepto que es: “La fuente de la eterna juventud”, lo cual es una utopía, para nuestra particular manera de ver las cosas.

Vamos a suponer que hay cremas que funcionan y te quitan algunos años de edad, pero ¿estarán de acuerdo que sólo en apariencia física externa?, ya que los órganos internos, huesos y músculos, ya estarán fatigados y desgastados por la edad.

No suena nada congruente y aparte es indigno, ver a un cuerpo encorvado, caminando con dificultad, aunque con la piel de la cara tersa y juvenil.

Hombre y Mujer comprometidos, el objetivo de esta lección es que estemos muy conscientes que: “Sin lugar a dudas, nos volveremos viejos!

Nos casamos con una persona joven y atractiva(o), pero después de algunos años, con seguridad, llegará el día que, ya no nos parecerá tan joven, ni tan atractiva(o).

Es entonces cuando el Ser Espiritual cobra un valor inconmensurable. Y esto será porque:

1–Nos veremos con los ojos del Alma, e inmediatamente asumiremos que esas arruguitas son el resultado de tantas palabras de Amor que han prodigado.

2–Los ojos del Alma tienen una excelente memoria y se acuerdan perfectamente de todas aquellas veces que luchamos juntos contra la Adversidad y salimos triunfantes.

3–Sabremos al instante que esas canas que asoman del ondulado cabello, son señal inequívoca de la responsabilidad y el carácter demostrados.

4.-Los ojos del Alma, atesoran las imágenes y recuerdos nítidamente vividos, de apoyo mutuo, felicidad, fidelidad, respeto y bienestar.

Para los que no lo saben, he aquí algunos datos de cultura general:

a–Nuestro cuerpo terminará de crecer en altura, poco más o menos, hasta los 20 años. Y aunque nos mantengamos delgados: la cabeza, la nariz, y las orejas seguirán creciendo hasta el fin de nuestros días.

b–Mientras los músculos estén tonificados, estarán firmemente en su lugar. Siendo jóvenes ocurre por naturaleza, ya no tan jóvenes, ocurre con algo de ejercicio. Pero si ya no somos jóvenes, ni hacemos ejercicio, entonces la gravedad de La Tierra, hará su trabajo descendente y toda la flacidez corporal generada se colgará, tratando de llegar al piso.

c–Independientemente de cómo hayamos tratado a nuestro cuerpo, siempre habrá consecuencias. Si lo tratamos bien, retrasaremos los signos de la decadencia física. Pero si lo tratamos mal, se encargará de cobrarnos una buena factura haciendo que los signos de la decadencia se aceleren. ¿Alguna vez han visto a alguien de 40 años que parece de 60 años?

d–Si de todos modos la belleza física externa se terminará pronto, ¿No será una mejor decisión, intercambiar algo de esa belleza física por alguien más inteligente, responsable, interesante y carismático(a)? ¿Aunque no esté tan agraciado(a) físicamente?

¡Una especie de equilibrio Físico-Emocional-Mental-Espiritual!

Recordamos con gran beneplácito, que aquellas niña(o)s que conocimos en la escuela primaria y secundaria, quienes no llamaban la atención por ser muy comunes y corrientes. En el tiempo futuro se subliman y se convierten en las personas más atractivas a sus 20 años. Y por el contrario, los que fueron codiciados galanes y princesas, de estudiantes; no logran alargar su reinado más allá de los 20 años, pues se descuidan prematuramente y ya no convencen a nadie.

Después de todo lo expuesto, salen sobrando los comentarios acerca de los personajes de las imágenes de esta lección. Solamente el siguiente comentario: “Si ellos que se deben a su público y deberían haberse cuidado más: ¡Están como están! ¿Qué nos espera a nosotros que no tendremos el presupuesto para tratamientos ni cuidados especiales?

La única respuesta y propuesta ganadora es: “Apostemos a Ser Espirituales iniciando desde el Noviazgo y siguiendo en toda la etapa Matrimonial”.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, enséñanos a orar para empezar hoy con perfección un camino que nos conducirá directamente hacia Ti. Queremos platicar contigo todo el tiempo, en las buenas y en las malas, porque estamos seguros que contamos con tu Amor y protección.

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