Compromisos (13.12)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Un Cónyuge que actúa como si no lo fuera, es alguien que no acepta el Compromiso, y en este punto seamos muy honestos, ¡Así no se puede seguir! porque simple y sencillamente no se le dará el lugar que se merece al Amor de su Vida.

Irán por la Vida de alguna manera desligados, sin algo que los una fuertemente. Se les hará muy fácil velar por otras personas más que por los propios miembros de su Familia.

Y, muy al contrario:

–El Compromiso nos hace llamarlo “Mi Esposo” con gran convicción y orgullo.

–El Compromiso nos hace llamarla “Mi Esposa” con gran convicción y orgullo.

Y esto provocará:

–Que le demos el lugar que se merece en nuestra Vida, por sobre las demás personas.

–Que le defendamos de cualquier afrenta que lo(a) quiera dañar.

–Que miremos al Cielo y le pidamos a Dios Nuestro señor que lo(a) cuide y lo(a) llene de bendiciones.

–Que velemos activamente porque siempre goce de bienestar general, físico, emocional y espiritual.

—¿O no es por eso precisamente por lo que hicimos toda esa ardua labor de conquista en la etapa del Noviazgo?

—¿O no es por eso por lo que hicimos “circo, maroma y teatro” para conquistar su Amor?

Pues queridísimos Hombre y Mujer Comprometidos, les tenemos una noticia, por si no se habían dado cuenta: “Llegó el momento tan esperado de demostrar que todas esas palabras que dijimos y promesas que hicimos, SÍ tienen el Valor que les quisimos dar”.

Y esto solamente se logra por medio de los Compromisos cumplidos:

–“Las Palabras Dichas” en la etapa de conquista mas el Compromiso adquirido darán por resultado la credibilidad y la confianza de la pareja.

–“Las Promesas Hechas” en la etapa de la conquista mas el Compromiso adquirido darán por resultado la fuerte unión a nivel espiritual entre el Esposo y la Esposa.

C.I.C #1643: «El Amor conyugal comporta una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona -reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad -; mira una Unidad profundamente personal que, más allá de la unión en una sola carne, conduce a no tener más que un corazón y un alma; exige la indisolubilidad y la fidelidad de la donación recíproca definitiva; y se abre a la Fecundidad”.

Y recuerden, que debemos buscar ser reconocidos, NO como “Una pareja muy bonita”, sino como “Un Tremendo Equipo ganador”.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, ayúdanos a discernir cuales son las enseñanzas que más necesitamos aplicar para nuestro caso en particular, obtenidas de este Curso de Formación. Somos “Materia Dispuesta” y queremos que tus manos benditas nos moldeen a tu imagen y semejanza, para dar muchos frutos.

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