Sexualidad Conyugal (15.7)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Para que la “Relación de Sexualidades” se consiga de una manera más plena, completa y satisfactoria, aparte de la prestancia, disposición y donación personal, se requiere también que el ambiente completo sea de lo más agradable y placentero.

Nunca estará de más que prestemos la debida atención a todo lo que hay alrededor, llámense muebles, limpieza, temperatura, privacidad, intimidad, para que finalmente sea un ambiente de lo mas ideal para que todo se desarrolle de la manera más placentera y enfocada posible.

-Es deseable que se cuiden todos los detalles, para que esta “Relación de Sexualidades” sea una sinfonía desbordante del Amor más puro y sincero y al mismo tiempo una explosión de satisfacciones y realizaciones.

-Es deseable también darle la debida importancia al lenguaje verbal utilizado. La comunicación en este plano cobra una gran relevancia. Hacer preguntas a nuestro Cónyuge, para estar seguros(as) de lo que podemos o no podemos hacer, o de lo que debemos o no debemos hacer. Mucho respeto a los deseos del Cónyuge.

-Es deseable y muy importante enfocarnos en que estamos íntegramente unidos con una persona y no con ninguna otra cosa. Y no hacer algo que pueda incomodarla, degradarla y mucho menos humillarla. Trato Amoroso por sobre todas las cosas.

Génesis 1, 27-28: “Dios creó al Hombre a imagen de Dios, lo creó Varón y Mujer, y los bendijo diciéndoles: procread y multiplicaos y llenad, La Tierra”. Esta es palabra de Dios.

-Si así lo manda Dios Nuestro Señor, entonces es “Imperativo” que en toda “Relación de Sexualidades” se considere que estamos haciendo nuestro trabajo para procrear, para lo cual se deben cumplir los siguientes requisitos:

—Que la relación sea realizada únicamente por la unión de genitales.

—Que ni el Hombre ni la Mujer, hayan tomado en cuenta ninguna medida contraceptiva.

Aclarando que sí son permitidos solo los métodos de Anticoncepción naturales.

Hombre y Mujer Comprometidos: recordemos que, en un Matrimonio Católico, se trata de “Celebrar el Amor” y como toda celebración se debe planear hasta el mínimo detalle para que resulte todo un éxito. Y recordemos también que se trata de agradar y satisfacer, nada más ni nada menos que al Amor de nuestra Vida, a nuestro amado(a) Cónyuge, el cual se merece que apliquemos toda nuestra inteligencia e ingenio para que todo resulte sencillamente maravilloso.

¡Grabemos en nuestra Alma que nunca jamás, dejemos el Amor para después!

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesús, Padre Misericordioso, te consagro mi Vida, mi Matrimonio, mi Cónyuge, mi Familia, tómanos de tu mano bendita y nunca nos sueltes, estamos seguros de que contigo como Padre, nada podemos temer. Por nuestra parte haremos lo que tengamos que hacer para permanecer en tu Gracia.

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