Los Falsos Ídolos y el Pecado (2.12)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Otro fenómeno más, en el comportamiento humano, que ocurre también en el noviazgo es que el Novio y la Novia están en su máximo nivel de atracción física.

Literalmente quisieran estar todo el tiempo: juntos, pegados, apretujados, “matándose” a besos, lo cual es hasta cierto punto normal. Dependerá del Respeto y el Amor Propio que se tenga cada quien para que estas expresiones físicas, no pasen a mayores.

Pero como cosa natural y hasta cierto punto normal, luego de algunos meses o años de Matrimonio, este nivel de atracción física habrá disminuido y ya no se buscarán tanto para pegarse ni apretujarse.

En este punto, la adversidad vivida juntos, los irá acercando en el terreno espiritual. Lo ideal es que lo tomen con madurez y la fuerza de este acercamiento espiritual, dependerá de la cantidad y la intensidad de adversidad que hayan sobrevivido.

De aquí siguen 2 caminos:

–Un camino, desgraciadamente sucede cuando no hay madurez en la relación, y es la infidelidad. Muchas de las veces promocionada por el bombardeo de tantas historias de libertinaje sexual que vimos en el cine o en la televisión, historias que leímos o nos contaron de viva voz. Esos mensajes de promiscuidad se clavaron en nuestra mente de manera subliminal y llegado el momento encuentran la salida para cometer el adulterio.

Y lo más grave es que esos mensajes estaban tan arraigados, que toda esa basura sexual, se nos hace una situación de lo más normal y natural. Se nos inculca la idea de que todo mundo lo hace, cuando sabemos que no es cierto. A los “Hombres” se les hace creer que eso los hace más “machos” y a las “mujeres” se les hace creer que es la moda, que no pasa nada y que tienen el mismo derecho de libertinaje que los “hombres”.

—El otro camino es pasar al Amor Conyugal por decisión propia. Sucede cuando sí hay madurez en la relación. Es llegar a la conclusión que junto con nuestra pareja tenemos un proyecto de Vida Matrimonial que vale mucho la pena cumplir.

Tomar la decisión de Amar a nuestro cónyuge como Dios lo manda, para que nuestro Matrimonio se convierta en una Familia por medio de todos los hijos que Dios Nuestro Señor nos haga capaces de mantener.

¿¿Que no es esto lo que queríamos con toda el alma, cuando dijimos: “Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad”?? ¿¿“Y amarte y respetarte todos los días de mi vida”??

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, enséñanos a ser productivos con el tiempo que pasamos con nuestra pareja, que nuestros espacios y tiempo compartidos sean de calidad, queremos aprovechar cada día, cada hora y cada minuto y hacerlos que cuenten, como tiempo realmente disfrutado.

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