Los Falsos Ídolos y el Pecado (2.9)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

¿De qué estamos hablando aquí? Estamos hablando de afrontar los hechos, de salvar la relación, si se piensa que vale la pena hacerlo.

Hay personas con cierto “modus operandi” nocivos como comportamientos, vicios, actitudes, complejos, malos hábitos, compulsiones, obsesiones, que una vez que se conocen de la pareja, hay que buscar y encontrar la manera de “curarlos”, antes del Matrimonio.

Existe un fenómeno en el comportamiento humano que a ciencia cierta no se sabe a qué se debe. Nos referimos a que algunas personas son de un modo muy agradable cuando son Novio y Novia y se comportan de manera diferente o desagradable cuando ya se casan. Es preocupante que la relación se vuelva diferente para empeorar.

Entonces si combinamos estos 2 hechos, y no se hace nada para “curar” los «modus operandi” nocivos, el resultado es muy indeseable:

Persona viciosa en el noviazgo = Persona más viciosa o con más vicios, ya casados.

Persona infiel en el noviazgo = Persona más infiel y cínica, ya casados.

Persona mentirosa en el noviazgo = Persona no confiable y contradictoria, ya casados.

Todo esto no lo decimos nosotros, lo dicen decenas de Matrimonios que tristemente han dado su testimonio de Vida Matrimonial.

Por lo tanto, no nos engañemos, no seamos ingenuos, el Matrimonio no es Terapia, no es Tratamiento, no es Medicina, definitivamente hay que ir “curados” antes de consumar el Matrimonio.

Lo primero es reconocer y aceptar que se requiere ayuda profesional. Escuchemos a nuestra pareja cuando nos dice lo que espera y lo que no espera de nosotros. Reconozcamos el daño que nos hacemos y el daño mayor que podríamos hacer a nuestra futura Familia.

Nuestro Señor Jesucristo nos quiere sanos y dichosos, solo tenemos que Reconocer y Aceptar pues nos lo dice en San Mateo 13, 16: “Pero dichosos ustedes, porque tienen ojos que ven y oídos que escuchan”. Esta es palabra de Dios.

Estos son los casos en los que la oración constante y en pareja hará el milagro requerido.

Unida a una férrea voluntad, convencimiento, disciplina e inteligencia.

Y como director quien mejor que Nuestro Señor Jesucristo para darnos esa ayuda profesional y dirigirnos hacia el éxito.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, enséñanos a ser productivos con el tiempo que pasamos con nuestra pareja, que nuestros espacios y tiempo compartidos sean de calidad, queremos aprovechar cada día, cada hora y cada minuto y hacerlos que cuenten, como tiempo realmente disfrutado.

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