El Matrimonio es de 3. (3.8)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Una parte importante del Matrimonio cristiano es la procreación, que nos solicita Dios Nuestro Señor, recordemos Génesis 1, 27-28: “Dios creó al Hombre a imagen de Dios, lo creo Varón y Mujer, y los bendijo diciéndoles, procread y multiplicaos y llenad la Tierra” Esta es palabra de Dios.

Está muy claro entonces que seremos bendecidos, en cada celebración del Amor que hagamos, buscando la procreación.

En otras palabras, hacer el Amor como Dios manda es buscar la procreación cómo principal objetivo. Lo que significa que la Unión Sexual es la única unión bendecida por Dios Nuestro Señor.

Y la Unión Sexual debiera ser como un crisol que recibe a nuestros cuerpos enjugados de erotismo  y los lleva a fundirse poco a poco, en una sola Alma radiante, en un solo Espíritu.

–Estos momentos de Unión Sexual debieran ser como ráfagas de energía que hagan trastabillar nuestra estabilidad emocional y mental.

–Estos momentos de Unión Sexual debieran ser como espadas afiladas que dejan honda huella en nuestra percepción de todas las cosas.

–Estos momentos de Unión Sexual debieran ser como estallidos cósmicos que desesperadamente buscan una salida liberadora.

–Estos momentos de Unión Sexual debieran ser sacudidas de alta frecuencia que pongan en gran conexión nuestras redes cerebrales ya establecidas.

Y una y otra vez, así debieran ser para siempre hasta que la naturaleza lo permita.

No caigamos en la trampa del maligno, al argumentar y promocionar que el Amor se acaba, porque eso no es cierto.

Cuando el enamoramiento temprano trasciende al Amor Conyugal y lo cuidamos debidamente, ya no habrá nada ni nadie que detenga su desarrollo completo hasta convertirse en el más grande Amor Espiritual.

Lo que si se acaba es el puro enamoramiento, la pura atracción física y la pura pasión, mal concebidas y encaminadas. Y se acaban porque están basadas en algo que se termina muy pronto que es la belleza externa.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor, ayúdanos para ayudar, danos fuerzas para perseverar y pon en nuestra boca las palabras precisas, en todo momento, para alentar, motivar y entusiasmar a nuestro futuro cónyuge.

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