Fiel en la Prosperidad (5.6)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

El texto anterior se puede resumir en una sola palabra: Egoísmo.

Definamos esta palabra, que más que una palabra, es el comportamiento que prevalece en el mundo moderno consumista y falto de valores:

–«Egoísmo es el amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y que le hace atender desmedida y solamente a su propio interés. Nunca se interesa por el prójimo y rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia».

Lo contrario a este comportamiento debiera ser el desapego de la excesiva riqueza, seguido de un desprendimiento de los bienes materiales y compartirlos con nuestros semejantes más necesitados. Empezando lógicamente por nuestro cónyuge y nuestra naciente Familia.

CIC # 2544: “Todo los cristianos han de intentar orientar rectamente sus deseos para que el uso de las cosas de este mundo y el apego a las riquezas no les impidan, en contra del espíritu de pobreza evangélica, buscar el Amor Perfecto”.

CIC # 2547: “El Señor se lamenta de los ricos porque encuentran su consuelo en la abundancia de bienes”.

Dice Nuestro Señor Jesucristo en San Lucas 6, 24: “Pero ¡pobres de ustedes los ricos, porque tienen ya su consuelo!”. Esta es palabra de Dios.

Hablemos de cómo les afecta este comportamiento egoísta, al Matrimonio y la Familia. Los egoístas se inventarán cualquier pretexto para lograr tener una Vida de lo más cómoda y ligera de compromisos y ataduras.

–Los egoístas evitarán a toda costa tener compromisos que les exijan gastar sus recursos como su Amor, su dinero y su tiempo. Para ellos tener hijos, no es una buena opción y los evitarán lo más que se pueda. Haciendo uso hasta del aborto y los anticonceptivos.

–Los egoístas verán y tratarán a su cónyuge como si le estuvieran haciendo un gran favor al haberse fijado en Él  o Ella.

–Los egoístas nunca trascienden pues nunca se darán cuenta que detrás de su carroza que los lleva al panteón, no los van siguiendo ni sus cuentas bancarias, ni sus casas, ni ninguna pertenencia.

–Los egoístas son los que dicen, primero Yo, luego Yo, después Yo, y al final Yo.

¡El que tenga oídos que oiga, y el que tenga ojos que vea!

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y tu pareja!

Señor Jesucristo, gracias te damos también por todo lo que no nos has dado, confiamos plenamente en Ti. Protégenos con tu sangre bendita de todo aquello que nos pueda dañar y ayúdanos a seguir predicando tu ejemplo a los demás.

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