Fiel en la Prosperidad (5.7)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Cabe aclarar que no estamos aquí para decir qué es lo mejor, simplemente presentamos los hechos y damos nuestra humilde opinión y sugerencias, en base a lo que hemos sabido de los testimonios de innumerables Matrimonios.

Nos referimos a que si ¿es mejor tener abundancia de recursos económicos o simplemente tener lo estrictamente necesario para vivir?

1–Si hay abundancia de recursos económicos, no es garantía de que no haya problemas entre los Cónyuges. Probablemente haya infidelidad, egoísmo, distanciamiento, insatisfacción, y discusiones por frivolidades. Los hijos crecerán con una mentalidad de consumismo y no valorarán el trabajo. Y probablemente no se acuerdan que Dios existe.

2–Si se tiene solamente lo necesario para vivir, también acarrea problemas entre la pareja. Probablemente haya pocas ocasiones para salir a distraerse, represiones de algunos gustos personales, depresiones ocasionales y discusiones porque no hay recursos para algunos gastos urgentes. Los hijos, bien encaminados, crecerán con una mentalidad de estudiar y prepararse mejor. Y probablemente se acuerden de Dios, solo ocasionalmente.

3–Si se sobrevive con mucha escasez de recursos económicos, igual también habrá problemas en el Matrimonio. Probablemente la Vida será más rutinaria, pero habrá ingenio para aprovechar ofertas y ahorros en todo, y aprenderán a sobrevivir y a hacer milagros con los pocos ingresos, habrá discusiones pero por la poca variedad de sucesos agradables. Los hijos, tempranamente tendrán que dejar los estudios para empezar a aportar ingresos. La pobreza no asegura que necesariamente se acuerden de Dios constantemente.

Tratando de encontrar algunos factores que hacen falta en los 3 escenarios presentados, podemos decir lo siguiente:

–Indudablemente falta la Presencia de Dios Nuestro Señor en sus Vidas, darle el toque maestro de la Espiritualidad al Matrimonio. Darle gracias todos los días por todo lo que nos da y también por lo que no nos da.

–Indudablemente consagrar a Dios Nuestro Señor, todos los días, nuestro Matrimonio, nuestra Familia, nuestro Trabajo, nuestro Esfuerzo.

–Indudablemente tener una Fe inquebrantable de que Dios Nuestro Señor, nunca abandona a sus fieles. Y si lo invitamos todos los días a nuestra Vida, finalmente traerá la dicha a nuestro Matrimonio.

–Invitar también a nuestra Vida Conyugal a Nuestra Santísima Virgen María, ella intercederá por Nuestro Matrimonio, como lo hizo en las Bodas de Caná.

–Finalmente, algo que ayudará enormemente a tener éxito en nuestro Matrimonio, será dejar definitivamente fuera el Egoísmo de nuestra Vida Conyugal y practicar mucho el desapego y el desprendimiento de los bienes materiales.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y tu pareja!

Señor Jesucristo, gracias te damos también por todo lo que no nos has dado, confiamos plenamente en Ti. Protégenos con tu sangre bendita de todo aquello que nos pueda dañar y ayúdanos a seguir predicando tu ejemplo a los demás.

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