Fiel en la Adversidad (6.6)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Cuando se está en medio de la Adversidad, cualquiera que sea su faceta, el primer efecto y derrota es que nos gana la naturaleza humana y nos afecta de varias maneras:

–Coraje, enojo, ira y no se sabe exactamente porqué o contra quién.

–Impotencia, desesperación, ganas de llorar y de rendirse.

–Intranquilidad, desasosiego, miedo a lo que pueda pasar.

Y luego resulta que todos estos sentimientos pesimistas y cargados de una fuerte energía negativa los llevamos a descargar a nuestro hogar y sus habitantes: nuestra Familia.

Y en el mejor de los casos, ellos nos ignorarán de manera educada. Pero en el peor de los casos esta actitud de ira, desesperación y miedo la descargaremos en nuestros seres queridos y los haremos acreedores a ser humillados, insultados y probablemente hasta golpeados.

Parece increíble que todos estos sentimientos y estados anímicos se puedan vencer con uno solo: Confianza en Dios Nuestro Señor. Lo cual le dará Paz a nuestra mente y a nuestro corazón.

San Mateo 5, 9: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”. Esta es palabra de Dios.

Con esto, Jesucristo Nuestro Señor nos está diciendo que la Paz es algo que se adquiere trabajando, empecemos practicando diariamente, confiando en su gran Misericordia.

–¿Nos quedamos sin trabajo?: Dios Nuestro Señor sabe lo que nos conviene.

–¿Nos enfermamos de gravedad?: Dios Nuestro Señor no se equivoca.

–¿Perdimos nuestros bienes en una catástrofe?: Dios Nuestro Señor sabe algo que nosotros no.

–¿Perdimos a un ser querido?: Dios Nuestro Señor sabe por qué hace las cosas.

–¿Se enfermó de gravedad un ser querido? Dios tiene un plan para todos nosotros.

–¿Mañana ya no tendremos para comer?: Dios proveerá, Él es Fiel con sus Fieles.

–¿Todas esta Adversidad pasando al mismo tiempo?: Dios tiene una idea mejor para nuestras Vidas.

De todo esto Dios Nuestro Señor nos sacará adelante a su debido tiempo, si se lo pedimos. Y nos dará el mejor regalo que puede haber: su Espíritu Santo.

Y sin duda quedarán cicatrices, pero Dios nos enseñará como sellarlas con un Corazón más fuerte y un Carácter indomable.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y tu pareja!

Señor Jesucristo, gracias te damos por estar con nosotros en los momentos de prueba. Sabemos y confiamos que aunque nos agobien las mayores adversidades, si permanecemos tomados de tu mano bendita, nunca nos abandonarás.

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