Fiel en la Salud (7.12)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Leemos en San Mateo 5, 48: “Sean perfectos, como su Padre que está en el Cielo es perfecto”. Esta es palabra de Dios.

Es Nuestro Señor Jesucristo quien nos dice que estamos llamados a la Perfección. ¿Y cómo es eso?, pues para SER perfectos hay un camino muy seguro, que es imitarlo a Él. Solo que para imitarlo necesitamos saber cómo era Él, lo cual lo podemos encontrar en los 4 Evangelios, los cuales cuentan a detalle cada una de sus virtudes y carismas.

Jesucristo ES amoroso, santo, misericordioso, agradecido, fuerte, justo, compasivo, humilde, obediente, servicial, líder, todopoderoso, espiritual, incansable, gran orador, fiel, omnipresente, inteligente, sabio, protector, bondadoso, redentor y nos quedamos muy cortos. ¡Es el Señor de Señores y el Rey de Reyes! ¡Y es nuestro Salvador! ¡Y nuestro mejor amigo, pues murió por nosotros!

¿Quién dijo yo? ¡Yo quiero SER como Él! ¿Quién se anota?

CIC # 2447: “Las Obras de Misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de Misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de Misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de Justicia que agrada a Dios”.

Dice la Sagrada Escritura en San Mateo 25, 34-36 que el haber HECHO y cumplido con creces las Obras de Misericordia, nos hará acreedores a tener un lugar en el Cielo: “Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha<Vengan benditos de mi Padre, y tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver>”. Esta es palabra de Dios.

Hombre y Mujer Comprometidos, ¿si se ve la gran diferencia que hay entre el Ser y el Hacer en contra del Tener y el Saber? Definitivamente el lograr el Ser y el Hacer nos hará crecer como personas y será un gran beneficio para Nuestro Matrimonio y Nuestra Familia. Además que nos asegurará ir por el camino correcto.

Solo recordemos que a los primeros que debemos beneficiar con nuestras virtudes (SER) y nuestras acciones (HACER) es a Nuestra Familia.

Predicó un Sacerdote en una Homilía que: “Los Padres y Madres de Familia ya la llevan ganada, porque le dan de comer y beber a sus numerosos hijos, los visten, los asisten si están enfermos, los instruyen, los aconsejan, los consuelan, los confortan, los perdonan, y los sufren con paciencia”.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, permítenos seguir adelante, hoy y siempre con perfecta Salud. Porque muy poco es cuanto hemos hecho hasta el día de Hoy. Te consagramos nuestra Vida Juntos y todos nuestros proyectos, sueños y anhelos.

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