Fiel en la Enfermedad (8.11)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Es una realidad que casi nadie en el mundo piensa que le pudiera pasar algo. Ya sea enfermarnos, accidentarnos o mucho menos una muerte repentina y fulminante, son eventos que pensamos que le ocurren a los demás pero no a nosotros. Y eso es bueno hasta cierto punto. No es sano estar con la zozobra diaria de que algo nos pueda pasar.

Inclusive en los últimos años, se ha hablado mucho del “Fin del Mundo”,  y aun así son muy pocos los que creen que pudiera pasar pronto.

Pero la triste realidad es que diariamente, ocurre el “Fin del Mundo” para todas aquellas personas que precisamente ya no vieron el nuevo día. Y el “Fin del Mundo” de cada uno de nosotros es seguro que también algún día nos llegará.

La mayoría de las veces, las tragedias personales han sido utilizadas por las Personas Sensatas para convencerse de la necesidad de un cambio de Vida. Pero ir más allá de la Sensatez es privilegio de las Personas Sabias, las cuales no se esperan a que el Universo las ponga a punto de morir para cambiar de Vida. Vislumbran la necesidad de cambio por convicción propia aunada con una inspiración divina.

Si le preguntáramos a las personas, haciendo un tipo de encuesta, resultará que casi todos quieren vivir muchos años, pero nadie quiere llegar a viejo. “Vivir mucho, siempre jóvenes”, es la utopía de las personas que están muy apegadas a este Mundo. Y es que la Vida lo mismo que la Juventud, son Dones maravillosos que no quisiéramos que terminaran.

Pero es de Esposo y Esposa Sabios y Sensatos:

–Cuidarse mutuamente en los ámbitos físico, emocional, mental y espiritual.

–Vivir sus momentos acorde a las circunstancias por las que atraviesan en la Vida.

–Vivir sus Edades dignamente y no pretender atrasar o adelantar los ciclos del Tiempo.

–Aprender a atesorar los recuerdos que han compartido juntos, muy dentro de su corazón, no dentro de un video que casi nunca verán.

–Defenderse de los eventos externos y de las demás personas que les quieran mal.

–Procurar el bienestar mutuo, como una misión con grandes detalles.

Hombre y Mujer Comprometidos, haciendo gran parte de esto, ténganlo por seguro que llegaremos al final de nuestros días con el saco lleno de tesoros. Los invitamos a consagrarse a Dios Nuestro Señor diariamente y a poner a sus pies, los planes y los proyectos que los unirán espiritualmente.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, permítenos encontrar el sentido que tiene el sufrir alguna enfermedad, permitida por Ti. Sabemos que todo tiene un propósito y un fin. Y sabemos también que si confiamos en Ti, nos ayudarás a recuperarnos, y quedar inclusive en mejores condiciones que antes.

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