Espiritualidad (10.3)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Lo más parecido a ser una persona Espiritual es sin lugar a dudas: “Imitar a Nuestro Señor Jesucristo”, quien en su permanencia en La Tierra, demostró total y completa Fidelidad a Nuestro Dios Padre. Basta leer cualquier pasaje de los 4 evangelios para darnos cuenta que Jesucristo siempre actuó con un total desprendimiento de las cosas materiales, superficiales y corporales de este mundo.

Jesucristo Nuestro Señor: ¡Señor Dios y Verdadero Hombre! ¡La persona más Espiritual que haya pisado La Tierra! ¡Nuestro ejemplo a seguir!

A Él nunca le importó atesorar ninguna clase de bienes materiales, no tuvo pertenencias más allá de lo que llevaba puesto, ni tampoco se preocupó por tener un lugar propio  o fijo para vivir.

En lo que si se ocupó y bastante, fue en hacer el bien, en todas las formas habidas y por haber:

–Innumerables sanaciones, no solamente físicas sino también espirituales. Ciegos, sordos, tullidos, endemoniados, leprosos, llagados.

–Innumerables milagros para dar de comer a miles de personas. Y aún hoy en día nos dejó su cuerpo y su sangre para protegernos y alimentarnos espiritualmente.

–Innumerables demostraciones del poder que tiene sobre la Naturaleza. Llámese viento, agua, tormentas, desierto inclemente.

–Innumerables demostraciones del poder del espíritu sobre las necesidades corporales, soportó sin comer, sin beber; soportó el dolor como nadie, andar con los huesos descarnados, no es cualquier cosa; quedarse literalmente sin sangre antes de morir en la Cruz; soportó la soledad, no solo presencial sino que soportó el sentirse abandonado por sus amigos.

–Demostró el poder que tiene sobre la Muerte corporal al volver a la Vida a algunas personas, entre ellos a su amigo Lázaro, y sobretodo volver Él mismo a la Vida.

En fin que harían falta varios libros, para analizar a detalle todos los acontecimientos de su Vida, descritos en los 4 Evangelios.

Indiscutiblemente, no podemos ser igual que Él, pero si lo podemos imitar en lo que humanamente podamos, citaremos algunas por las que podemos empezar:

–Amar a nuestro prójimo, empezando por nuestro cónyuge y familia.

–Confortar y consolar al triste, desvalido o enfermo.

–Resucitar las ilusiones de las personas muertas espiritualmente.

–Mitigar el dolor de las personas que sufren.

–Saber escuchar y dar consejo cuando nos lo pidan

–Saber perdonar las ofensas, sin resentimientos.

–Y como Esposo y Esposa, dedicarnos en Cuerpo y Alma a hacer felices a los miembros de nuestra Familia. Porque precisamente de eso se trata la Vida: “Del Amor y la Familia”.

Hombre y Mujer Comprometidos, todo esto se puede hacer con nuestro tiempo, con nuestras palabras, con nuestros actos, con nuestras oraciones, con nuestras energías, con nuestros sacrificios.

–¿Conocemos a Jesucristo para saber imitarlo?

–¿Queremos realmente conocerlo para saber imitarlo?

–¿Queremos realmente imitarlo, y volvernos más espirituales?

–¿Podemos imitarlo, sin que nos importe, “El qué dirán”?

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, enséñanos a orar para empezar hoy con perfección un camino que nos conducirá directamente hacia Ti. Queremos platicar contigo todo el tiempo, en las buenas y en las malas, porque estamos seguros que contamos con tu Amor y protección.

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