Fiel en la Adversidad (6.1)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Queremos empezar dando gracias a todos los que siguen tomando las lecciones de este Curso de Formación, un aplauso para todos ustedes porque han tomado esta decisión.

Hoy queremos empezar este Tema # 6, contándoles una historia que aprendimos hace muchos años, y que más o menos va así:

“Había una vez un Padre que vivía con su hijo en una granja. Cierto día, el hijo decidió hacer un trabajo que ya hacía mucho tiempo había estado posponiendo: quitar una gran roca en medio del camino hacia la granja, la cual hacía que tuvieran que rodearla y si no estuviera ahí, el camino seria completamente recto.

Como la roca era casi esférica, lo primero que se le ocurrió fue empujarla con su cuerpo y con todas sus fuerzas. La roca ni se movió y su Padre le comentó: <Hijo, no se movió porque no estas usando toda tu fuerza>.

El joven exhausto, a su manera creyó entenderlo y entonces se le ocurrió utilizar una palanca para volver a intentarlo. Pero el resultado fue casi el mismo, solo logró que se moviera algunos milímetros. Su Padre nuevamente comentó: <Hijo, no se giró porque no estas usando toda tu fuerza>.

El joven más cansado aún, se sentó un rato para pensar la nueva estrategia. Después de un rato trajo consigo un gran marro y empezó a golpearla, la nueva idea era fragmentarla y ya hecha pedazos sería más fácil quitarla de ahí. Después de un rato de mucho esfuerzo y muchos golpes, se rindió de ese nuevo método, pues realmente fue muy poco lo que logró. Y su Padre nuevamente comentó: <Hijo, no se hizo pedazos porque no estas usando toda tu fuerza>.

El joven ya muy perplejo y cansado le preguntó a su Padre: Has visto como he sudado, señal que he trabajado con todas mis fuerzas, la mayor parte del día, ¿Por qué sigues diciendo que no estoy usando toda mi fuerza?

Su Padre, se acercó a su hijo, tocando con su mano derecha su hombro, al mismo tiempo que le decía: Hijo mío, yo soy parte de tu Fuerza y no me has pedido que te ayude”.

¡Así es Dios Nuestro Señor!, ahí está, cerca de Ti y todos los días espera pacientemente que lo dejes ayudarte. Vencer la Adversidad está a solo una oración de Nuestra parte: ¡Dios mío ayúdame en la prueba! ¡Hoy y siempre!

Dios Nuestro Señor nunca nos forzará a pedirle ayuda, Él deja que usemos nuestro Libre Albedrío. Deja que nuestro Amor hacia Él sea por nuestra libre voluntad.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y tu pareja!

Señor Jesucristo, gracias te damos por estar con nosotros en los momentos de prueba. Sabemos y confiamos que aunque nos agobien las mayores adversidades, si permanecemos tomados de tu mano bendita, nunca nos abandonarás.

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