Fiel en la Enfermedad (8.5)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Cualquiera que sea la fuente de la enfermedad, ya está aquí y no nos queda más que luchar contra ella. Nuestra humilde opinión es que, una vez pasadas las primeras impresiones, afrontemos la prueba con serenidad y paciencia.

De nada sirve que nos mantengamos en un estado de zozobra, estrés o desgaste emocional. Primeramente analicemos la situación.

Vamos a decir algo que no tiene por qué causar polémica, ni mucho menos hacer sentir mal a nadie. La ciencia médica en base a los estudios realizados, ya dictó lo que puede pasar. Y aquí hay principalmente Cuatro escenarios finales:

1–Que haya sanación y completo restablecimiento de la Salud, lo cual nos causa beneplácito.

2–Que haya sanación, pero que queden secuelas que se irán subsanando con terapias. Lo cual también nos causa agradecimiento.

3–Que haya sanación parcial, que queden secuelas permanentes que impidan que el paciente lleve una Vida normal. Y dependiendo de los daños habrá cierta sensación de injusticia.

4–Que no vaya a llegar la sanación de ninguna manera. Y lógicamente que esto es inaceptable por el raciocinio humano, en todos los casos.

En los casos 1 y 2 debemos agradecer infinitamente a Dios Nuestro Señor por la sanación que está renovando en esa persona y de alguna u otra manera hacerle saber que sin su ayuda esto no hubiera sido posible. En estos casos, hasta cierto punto este debería ser un agradecimiento espontáneo y obvio, y por lo mismo muchos no lo hacen.

En los casos 3 y 4 también debemos agradecer infinitamente a Dios Nuestro Señor por el resultado no tan favorable a simple vista. Y empezar a orar con toda la fe que podamos y pedirle un milagro especial para el paciente y de alguna u otra manera hacerle saber que sin su ayuda el tan deseado milagro no será posible. En estos casos, hasta cierto punto este es un agradecimiento obligado e imposible de hacer, y por lo mismo muchos no lo hacen. Pues culpan a Dios de la situación. Pero recuerden que Dios Nuestro señor, en todos los casos, tiene la última palabra.

El estado de zozobra, estrés, desgaste emocional y sufrimiento, cambiémoslo por un estado de oración, Fidelidad y Conversión personal. Recuerden que también con Dios Nuestro Señor aplican los Votos: Fieles en lo Próspero y en lo Adverso, en la Salud y en la Enfermedad.

A Dios Nuestro Señor se le demuestra agradecimiento de varias maneras y entre las más importantes están:

–Una conversión sincera y permanente de nuestra manera de ser y de vivir, dirigida al servicio de nuestra Familia y nuestros semejantes.

–Convertirnos en sus servidores fieles y dar testimonio de Vida, dondequiera que vayamos.

–Cumplir fielmente los mandamientos y hacer las 14 obras de Misericordia.

Dios Nuestro Señor no aprueba las famosas “Mandas”, aunque no las ve con malos ojos, si son el inicio de una conversión total y permanente, nunca como un evento aislado.

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, permítenos encontrar el sentido que tiene el sufrir alguna enfermedad, permitida por Ti. Sabemos que todo tiene un propósito y un fin. Y sabemos también que si confiamos en Ti, nos ayudarás a recuperarnos, y quedar inclusive en mejores condiciones que antes.

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