Las Decisiones (9.11)

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Establecimos en una lección de un Tema anterior estas Tres máximas:

1–“El Enamoramiento es ciego”, ya que no te permite ver, notar o fijarte en los “detalles” negativos, que está cometiendo tu pareja, como parte normal de su comportamiento o como parte de su personalidad. En ese estado hipnótico del enamoramiento, siempre le vas a encontrar justificación a sus fallas intrínsecas.

2–“El Enamoramiento es sordo”, ya que por decisión propia nos ponemos un bloqueo o una coraza contra las opiniones con fundamento que nos expresa nuestra Familia, en contra del comportamiento negativo de nuestra pareja. No queremos saber nada que atente contra el “amor” que sentimos por esa persona que tenemos como un ídolo en un pedestal.

3–“El Enamoramiento es efímero”, ya que tiene que ver con los sentimientos y el corazón, y esta parte de las emociones dependen mucho del estado de ánimo y son inescrutables. Si el estado de ánimo cambia, entonces sin explicación, la intensidad de las emociones varia sin ningún sentido o patrón. Existe una inestabilidad dependiente.

Como inicio de una relación, el enamoramiento es inevitable y hasta cierto punto necesario, ya que nos da la oportunidad de conocer mejor a nuestra pareja, oportunidad que debemos aprovechar cabalmente a cada minuto de conversación y convivencia, haciendo un sinfín de preguntas, observaciones y anotaciones. (Ver página «Temas de Conversación»)

Todas esas respuestas y anotaciones tomadas, las debemos analizar, con este cerebro que Dios Nuestro Señor nos dio. Y solo entonces podremos tomar una Decisión basada en hechos, nunca basada en suposiciones, emociones o sentimientos. Una decisión pensada que nos dirá cuál puede ser el siguiente paso.

Y en este momento, después del análisis, es cuando suceden una de estas Tres cosas:

1—O decidimos seguir con nuestra pareja y llevamos al enamoramiento a iniciar el camino hacia un Amor pensado, analizado y maduro.

2—O se platica con la pareja y acuerdan mutuamente darse otra oportunidad con ciertos objetivos a cumplir, respetar ciertas reglas o comportamientos, una especie de “leída de cartilla”, donde se vean en el corto plazo, ciertas mejoras en los puntos no gratos a la relación.

3—O simplemente “se corta por lo sano” y cada quien reinicia otro camino por su lado aparte. En este punto es primordial y de vital importancia que se aprenda de esa experiencia, y que con madurez reconozcamos también nuestras fallas, ya que no siempre la otra pareja es la que tuvo más fallas.

Antes de enamorarte: piensa. Si ya te enamoraste, haz valer tu Voluntad anteponiendo la razón por el corazón. No es sencillo, no es habitual, pero solo así estarás consciente para decidir correctamente.

Enamorado(a) = Hipnotizado(a) = No apto(a) para decidir bien.

Enamorado(a) + Voluntad = Consciente para decidir objetivamente.

Hombre y Mujer Comprometidos, aunque ustedes ya pasaron por estas etapas, y lograron aprobarse mutuamente, “no quiten el dedo del renglón” y sigan convirtiendo ese  enamoramiento en el Amor maduro: “Cimentado en la Decisión y Voluntad de Amar”. “Sigan perseverando y no canten Victoria antes de tiempo”

¡Que Dios todopoderoso te bendiga a Ti y a tu pareja!

Señor Jesucristo, ayúdanos a saber lo que nos conviene por medio del discernimiento Divino. Confiamos plenamente en Ti porque sabemos que estaremos perfectamente plenos, si empatamos tu Santa Voluntad  a nuestro Libre Albedrío.

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